Hay una razón por la que algunas personas consiguen que la ansiedad, la indecisión, la tristeza y otras emociones negativas no perduren mientras que otras no pueden evitar sentirlas constantemente

Antes de explicártela, quiero aclarar que yo no puedo ahorrarle a nadie tener momentos de malestar.

 

 

No creo que ningún psicólogo pueda.

 

 

Sentir emociones negativas es normal. La vida se compone de buenos y malos momentos, y estos últimos nos hacen sentir mal. Es inevitable. 

 

 

Y sin embargo, lo que hacen las personas que parecen superar más fácilmente esos malos momentos y ahorrarse sufrimiento es algo que no depende de rasgos de personalidad especiales, ni de hábitos complejos, ni de tener más inteligencia emocional, ni de mind hacks.

 

 

Es algo mucho más sencillo que todo eso. Algo a lo que todas las personas le podemos sacar partido en el momento en que lo comprendemos

 

 

Contándote lo que le pasó a Carla, a quien ayudé hace unos meses, creo que te lo podré explicar mejor.

 

 

Carla había vivido su juventud sacándole el máximo partido.

 

 

Sus ideales inconformistas, su carácter rebelde y una curiosidad que parecía insaciable le habían llevado a disfrutar de una gran vida social e infinidad de experiencias entretenidas.

 

 

Siendo todavía muy joven conoció a Pablo y empezó una relación con él.

 

 

Cuando terminó el instituto eligió una carrera universitaria que le gustaba y, al terminarla, se metió a un máster caro, como todos los másteres, pero interesante y con buenas salidas.

 

 

Lo empezó a combinar con un trabajo a media jornada que ni fu ni fa. Al menos le permitía mantenerse económicamente independiente.

 

 

Aprovechó también para apuntarse a algunos cursos que pensó que le vendrían bien para el futuro.

 

 

A medida que iba adquiriendo compromisos, empezó a pensar más y más en cómo cumplir con todas sus obligaciones y se volvió más seria. No es que estuviera preocupada por nada en concreto, simplemente intentaba ser responsable con todo.

 

 

Seguía quedando con sus amistades y organizando planes de ocio, pero ya no tenía tanto tiempo como antes.

 

 

La rutina se empezó a instalar sigilosamente en su vida.

 

 

El máster se le quedó atascado a la mitad porque su trabajo a media jornada le requería más energía y atención de lo que había previsto. Con el paso de los meses empezó a darse cuenta de que no avanzaba.

 

 

Tenía que ponerse con el trabajo final, pero escribir cada línea era como subir dunas de arena con botas de plomo.

 

 

Por eso, muchas tardes cambiaba el estudio por series y siestas en el sofá.

 

 

Cada vez se empezó a sentir peor y a pensar que se había metido en un agujero. ¿Cómo había llegado a estar tan cansada y desmotivada? Su meta de acabar el máster parecía cada vez más lejana. Su trabajo a media jornada, que en principio iba a ser temporal, parecía estar convirtiéndose en su opción más realista.

 

 

Mientras, iban pasando los meses. Sus amigas parecían avanzar con sus propios planes pero ella estaba cada vez más estancada.

 

 

Su visión de la vida y de su futuro se fue ensombreciendo. Ya no había planes de ocio, sino solo trabajo, la angustia con el máster y mucho tiempo en el sofá viendo series, redes sociales y durmiendo.

 

 

Lo único que parecía quedar de positivo, aunque cada vez menos, era su relación con Pablo y algún contacto esporádico con sus amigas más cercanas.

 

 

En esa tesitura estaba ella cuando yo la conocí.

 

 

Te habrás fijado en que Carla había entrado en un bucle casi sin darse cuenta:

 

 

Estaba intentando eliminar su malestar quedándose en el sofá, durmiendo y viendo series, pero lo que le había pasado al usar esa estrategia es que se había ido quedando con una rutina muy poco estimulante.

 

 

Casi no veía a sus amistades, no tenía apenas planes de ocio o actividades positivas y su vida y sus pensamientos giraban en torno a obligaciones y preocupaciones.

 

 

La razón por la que Carla se iba sintiendo cada vez peor era que estaba metida en una dinámica con la que buscaba el alivio inmediato (ver series y dormir para no pensar) a costa de perder más cosas positivas a largo plazo.

 

 

Como este proceso es insidioso, no se daba cuenta de lo que le estaba pasando.

 

 

Es un bucle. 

 

A corto plazo reduce el malestar al evadirse de él, pero a largo plazo su situación sigue siendo la misma o peor. Vuelve a la casilla de salida. Vuelta a empezar.

 

 

Una y otra vez. Meses y meses.

 

 

Este bucle es la razón que te comentaba al principio. Y ocurre, con diferentes variaciones, en todos los problemas emocionales.

 

 

Cuando sentimos un malestar constante es porque las estrategias que usamos para intentar reducirlo solo funcionan temporalmente, a corto plazo, pero a largo plazo lo potencian sin que nos demos cuenta.

 

 

Es como estar en la rueda del hámster. Das vueltas y vueltas pero no vas hacia ningún lado.

 

 

  • ¿Discutes con tu pareja para demostrar que tienes razón y la relación no hace más que deteriorarse? Ahí hay un bucle.

 

 

  • ¿Evitas conocer gente nueva por miedo a qué pensarán de ti? Otro bucle.

 

 

  • ¿Te cuesta sentarte a estudiar para ese examen que te da tanto miedo? Bucle.

 

 

  • ¿Revisas todo lo que haces demasiadas veces para asegurarte de que lo haces todo perfecto a pesar de que te lleva demasiado tiempo y nunca te quedas con una tranquilidad absoluta de no haber cometido ningún error? Una vez más, estás en un bucle.

 

 

Siempre hay un bucle.

 

 

Siempre.

 

 

(Y siempre no es una palabra que los psicólogos digamos a la ligera. Somos más de decir depende… pero en este caso no. Ocurre SIEMPRE).

 

 

Tener la habilidad de identificarlo y salir de él es lo que hace que las malas emociones no perduren y no hagan daño.

 

 

Por suerte para Carla, solo estuvo en el bucle unos meses. Hay gente que se puede pasar toda la vida en él.

 

 

Pero siempre hay una salida al bucle.

 

 

(Otra vez siempre).

 

 

De eso trata la psicoterapia, de aprender a identificar y resolver esos bucles en los que caemos sin darnos cuenta. Es un proceso personal que sirve para explorar lo que te está ocurriendo a ti, comprenderlo y hacer los cambios necesarios para resolverlo.

 

 

Esto es lo que obtienes con la psicoterapia:

 

 

  • Es un proceso personalizado en el que trabajo contigo mano a mano para resolver lo que te hace sentir mal, viendo los matices que entran en juego y que los libros de autoayuda y la información en internet no te pueden explicar

 

 

  • Entenderás las causas de tu malestar e incluso antes de que yo te lo explique, te darás cuenta de cómo solucionarlo

 

 

  • Sabrás por qué es ineficaz lo que has hecho hasta ahora para sentirte mejor (y que, si no lo cambias, te seguirá haciendo sentir mal) y cuáles son las estrategias que sí que te funcionarán

 

 

  • Descubrirás el método anti-intuitivo y a la vez totalmente lógico que te ayuda a manejar tus preocupaciones (tomando como ejemplo el comportamiento de las vacas para saber lo que no debemos hacer si queremos dejar de sufrir)

 

 

  • Te explicaré lo que nos enseñan en la infancia con la mejor de las intenciones pero que acaba destrozando nuestro bienestar emocional

 

 

  • Aprenderás a influir directamente sobre tu estado de ánimo para potenciarlo, usando técnicas sencillas que son increíblemente fáciles de implementar

 

 

  • Te explicaré por qué la reacción más natural ante las situaciones problemáticas se acaba convirtiendo en un problema en sí mismo (y que mantiene a algunas personas tomando ansiolíticos y otros psicofármacos durante décadas)

 

 

  • Verás cómo algunas estrategias psicológicas que usó Harry Potter para encontrar el valor de enfrentarse a Voldemort te pueden servir a ti para manejar las emociones intensas y que no te desborden

 

 

  • Entenderás por qué usar técnicas de relajación es a menudo una estrategia ineficaz para quitar la ansiedad, y el efecto rebote que pueden tener si no las aplicas correctamente

 

 

  • Aprenderás a manejar tus pensamientos más molestos con la estrategia que utilizó un conductor de autobús para lidiar con los pasajeros más gamberros

 

 

  • Si te vuelves a sentir mal en algún momento en el futuro, sabrás qué hacer para resolverlo. Lo que aprendes conmigo te sirve para siempre

¿Cuánto cuesta cada sesión?

 

Cada sesión cuesta 50€.

 

 

¿Qué métodos de pago aceptas?

 

Efectivo, tarjeta, Bizum, Paypal, transferencia bancaria.

 

 

Si no vivo en Valencia, ¿me puedes atender también?

 

Sí, podemos hacer las sesiones por videollamada. En mi experiencia, funcionan igual de bien que las sesiones presenciales.

 

En mi calendario online puedes elegir cuál de las dos modalidades prefieres.

 

Si no ves citas disponibles en el calendario, envíame un mensaje a través del formulario de la página de contacto.

 

 

¿Haces terapia de pareja?

 

Sí, hago terapia con parejas cuya relación se ha deteriorado. También con parejas que tienen problemas sexuales.

 

 

¿Cuánto dura la psicoterapia?

 

Esta es una buena pregunta, y es difícil dar una respuesta general. Normalmente la psicoterapia no suele ser un proceso largo. De manera muy genérica la estimación es de unos pocos meses, pero ten en cuenta que la frecuencia de las sesiones va variando y hacia el final del proceso las sesiones están bastante espaciadas entre sí.

 

Yo intento ser lo más eficiente posible para que hagamos las sesiones mínimas necesarias para que llegues a tus objetivos. Pero esto depende mucho más de la cantidad de motivación que le pongas y de lo compleja que sea la situación que te está afectando.

 

Algunas personas necesitan muy pocas sesiones, mientras que otras tienen que resolver circunstancias que requieren varios meses.

 

A nivel práctico, cada sesión tiene una duración entre 50 – 60 minutos y al principio de la psicoterapia la periodicidad es semanal.

 

 

¿Hay personas que se benefician más que otras de hacer psicoterapia?

 

Como la psicoterapia es un proceso activo, siempre le sacan más partido las personas que tienen una motivación más alta. Con sacarle más partido me refiero a que perciben resultados antes y necesitan menos sesiones.

 

Es lo mismo que ocurre con las personas que piden sesiones de entrenamiento personal en el gimnasio: las más motivadas para seguir las indicaciones de su entrenador son las que ven resultados antes.

 

La psicoterapia no es un proceso óptimo para personas que se sienten obligadas a hacerla, aunque la motivación puede aumentar una vez la han empezado.

 

Mi recomendación es que si no tienes del todo claro que te pueda servir, te des tiempo para pensarlo. Valora otras opciones, lee más al respecto, medita la decisión.

 

 

¿La psicoterapia es un proceso duro? 

 

La psicoterapia no es dura. No te voy a confrontar ni te voy a obligar a hacer ningún cambio que no quieras hacer. Tú siempre tienes el control, mi función es acompañarte y entrenarte en las habilidades que necesites para resolver lo que te produce malestar.

 

Antes de usar una técnica siempre te explicaré cuál es su sentido y por qué te resultará útil.

 

De hecho, todo el proceso tiene que ser totalmente lógico y comprensible para ti. Por eso, una de las cosas que siempre hago al principio es explicar detalladamente cómo funciona el problema.

 

Entre otras cosas, te explicaré por qué lo has empezado a tener y por qué se ha mantenido a lo largo del tiempo.

 

Con esta explicación, sabrás qué vamos a hacer para ponerle solución incluso antes de que yo te lo diga.

 

 

¿Es una buena inversión hacer psicoterapia?

 

Si tienes el tiempo y la motivación para hacerla, puedes sacarle mucho partido. Investigar qué es lo que nos afecta, cómo reaccionamos a las situaciones que vivimos, qué pensamientos tenemos al respecto… es muy interesante y lo que aprendes durante el proceso lo puedes seguir aplicando por tu cuenta durante toda la vida.

 

En cualquier caso, esto lo tienes que decidir tú. Nadie mejor que tú para saber si la psicoterapia va a darte las herramientas que necesitas.