Se sentó delante de mí y me dijo: «conmigo podrías hacer una tesis doctoral».

 

 

Lo que me contó después, y lo que le respondí yo, nos hizo sonreír a los dos.

 

 

 

Ella estaba muy agobiada al principio de la sesión. Y es normal. Ante circunstancias que nos abruman, vemos los problemas muy grandes. Complejos, excepcionales.

 

 

Pero eso es solo una percepción.

 

 

Cuando le expliqué cómo los enfoco para hacerlos manejables y encontrar soluciones, respiró con alivio.

 

 

Ese enfoque lo vas a ver a continuación.

 

Aunque primero tengo que hacer una aclaración:

 

 

No soy capaz de ayudar a todas las personas que vienen a mi consulta. Ningún psicólogo lo es. La psicología no es una ciencia exacta y no hay técnicas infalibles. En las próximas líneas podrás ver más claro si mi manera de trabajar te puede servir o no.

 

 

A la persona que te comentaba arriba sí que le sirvió.

 

 

Se llama Silvia. Me pidió cita hace unos meses porque no podía parar de llorar y pensaba que su vida se estaba desmoronando.

 

 

Tenía su propia tienda, siempre había sido muy trabajadora y había sacado su negocio adelante. Pero últimamente se despertaba por las mañanas nerviosa y en la tienda actuaba de una manera distinta a la habitual.

 

 

No dirigía a sus empleados y esquivaba a los clientes. Pasaba mucho tiempo en la trastienda para evitarlos a todos, una trastienda que estaba cada vez más desorganizada. Eso le disgustaba mucho pero no se veía con el ánimo para poner orden.

 

 

Por las tardes llegaba a casa y se tumbaba en el sofá. 

 

 

Se ponía la tele o miraba Instagram, pero estas cosas no le entretenían. Solo le hacían sentir un vacío por dentro.

 

 

 

Porque le recordaban que ella antes no era así.

 

 

 

Antes se mantenía activa. Iba al gimnasio, quedaba con sus amigas, hacía senderismo. También leía mucho y salía con Carlos, su novio, al cine y a cenar.

 

 

Ahora todo eso había desaparecido.

 

 

Si intentaba salir de casa se sentía nerviosa y le resultaba muy difícil no acabar discutiendo con Carlos. Lo mismo le pasaba con su familia: cualquier cosa que le comentaban le hacía enfadarse, o ponerse triste o tener ansiedad.

 

 

Se sentía muy impotente.

 

 

Un día, durante una comida familiar pensó que su vida había perdido el sentido. Que ella ya no era la misma, que era un desastre de persona.

 

 

Se echó a llorar allí, en la mesa, mientras Carlos y toda su familia le miraban atónitos, y no pudo parar en varias horas.

 

 

Esa tarde decidió que tenía que ir a terapia.

 

 

 

Y entonces, ¿qué le hizo sonreír en nuestra primera sesión?

 

 

 

Cuando terminó de explicarme todas estas cosas que le estaban pasando y de decirme que pensaba que algo dentro de su cabeza no funcionaba bien, le expliqué:

 

 

«Mira, la mayoría de las veces que tenemos dificultades sabemos cómo sortearlas. Tenemos las habilidades para encontrar soluciones.

 

 

Pero a veces hay circunstancias que tienen la capacidad de meternos en una especie de rueda de hámster. Nos convertimos en hámsters dando vueltas y más vueltas en la rueda. Por mucho esfuerzo que hacemos en ir hacia adelante, al final del día la rueda no se ha movido de su sitio. No avanzamos nada.

 

 

Nuestros esfuerzos no nos sirven porque las soluciones que estamos intentando no funcionan para resolver la situación.

 

 

Y esto no ocurre porque haya algo mal en nuestra cabeza o porque no seamos capaces. 

 

 

Ocurre porque la situación es tramposa: nos hace pensar que nuestros intentos de solución funcionarán cuando en realidad no. No podemos ver que estamos dentro de la rueda mientras damos vueltas en ella.

 

 

Pero podemos descubrir qué es lo que te mantiene en esa rueda. Así veremos cómo puedes salir de ella.» 

 

 

A Silvia le divirtió imaginarse dando vueltas dentro de una rueda de hámster. Pero su sonrisa fue sobre todo de alivio al entender que no había nada mal en ella, sino que lo que tenía que cambiar era la dinámica de sus circunstancias.

 

 

 

Hay una idea que es fundamental para la terapia.

 

 

 

Cuando nos empezamos a sentir mal, esto ocurre porque hay unas causas:

 

 

  • Podemos estar en un periodo de mucho estrés.

 

 

  • O haber dejado nuestra relación de pareja. O una amistad importante.

 

 

  • Perder el trabajo, o todo lo contrario: tener un exceso de trabajo.

 

 

  • Mudarnos a una ciudad nueva en la que no nos sentimos igual de a gusto.

 

 

  • Pasar una larga enfermedad.

 

 

  • O vivir alguna otra experiencia que nos deja huella.

 

 

Las causas pueden ser muy variadas. Algunas pueden ser muy fuertes, como sufrir bullying, y otras son más simbólicas, como perder el pelo de la cabeza.

 

 

En cualquier caso, son situaciones que percibimos como negativas y a las que llamamos causas de inicio.

 

 

Pero también hay otro tipo de causas: las de mantenimiento.

 

 

Porque en el momento que nos sentimos mal, empezamos a hacer cosas para sentirnos mejor:

 

 

  • Pasamos más tiempo en casa para estar en un ambiente tranquilo y seguro.

 

 

  • Nos intentamos distraer de nuestros malos pensamientos con las redes sociales o durmiendo más.

 

 

  • Les damos vueltas sin parar a nuestras preocupaciones por si descubrimos alguna solución que se nos había pasado por alto.

 

 

  • Evitamos las situaciones que nos hacen sentir peor.

 

 

Lo que pasa con estas estrategias es que parece que ayudan, pero en realidad no lo hacen. Es como quien cae en arenas movedizas e intenta huir de ellas con todos sus esfuerzos: cuanto más se mueve, más se hunde.

 

 

  • Porque si pasamos más tiempo en casa, evadiéndonos con el móvil o durmiendo más… reducimos el de nuestra vida social y ocio. Eso nos quita lo positivo de la vida.

 

 

  • Si le damos mil vueltas a nuestras preocupaciones… en vez de encontrar soluciones vamos a mantenernos en un estado de ansiedad gran parte del día.

 

 

  • Y si evitamos las situaciones que nos asustan… no tenemos la oportunidad de desarrollar las habilidades para afrontarlas.

 

 

Como le decía a Silvia: las soluciones que ponemos en marcha no nos están funcionando.

 

 

Incluso las causas de inicio pueden haber desaparecido hace tiempo pero seguimos sintiéndonos mal.

 

 

¿Por qué? Porque nuestros intentos de solución nos meten en una dinámica en la que intentamos escapar del malestar… pero que irremediablemente nos devuelve a él.

 

 

Son soluciones que funcionan a corto plazo para aliviar un poco lo mal que nos sentimos. La trampa es que a largo plazo no funcionan.

 

 

 

A esto es a lo que yo llamo el bucle

 

 

 

La mayoría de veces entramos en él sin darnos ni cuenta. Es tan natural, tan sutil, que pasa desapercibido. 

 

 

Estamos en una situación que nos afecta. Hacemos cosas para aliviar el malestar. Funcionan un poco, pero nos volvemos a sentir mal. Repetimos las mismas soluciones. 

 

 

Y poco a poco, el tiempo va pasando y nos mantenemos en una dinámica en la que ponemos límites constantes a nuestras emociones negativas pero no conseguimos resolverlas.

 

 

Por eso da la impresión de que nuestros problemas son muy complicados: si ya estás intentando hacer todo lo posible por sentirte mejor y nada parece funcionar, será que estás en una situación muy compleja, ¿no?

 

 

Hay una buena noticia. Cuando entendemos cómo funciona nuestro bucle, empezamos a ver las soluciones que sí son efectivas. Las que nos van a sacar de él.

 

 

Igual que cuando entendemos cómo actúan las arenas movedizas, dejamos de luchar y aplicamos una estrategia con sentido para salir de ellas.

 

 

El problema que antes parecía difícil pasa a ser manejable.

 

 

Eso es lo que le expliqué a Silvia.

 

 

Ahora bien, entender el bucle es un primer paso. Un paso imprescindible. 

 

 

Pero luego hay que seguir una estrategia para ir hacia la salida y fugarte de él. Hay que hacer cambios prácticos.

 

 

 

En eso consiste la psicoterapia

 

 

 

Es un proceso con el que descubres cómo funciona el bucle en el que estás, cómo puedes salir de él, y te pones en marcha hacia la salida.

 

 

Aprendes cómo funciona tu estado de ánimo. Qué cambios prácticos puedes hacer para mejorarlo. Son cambios muy concretos que no te rompen la rutina y que están enfocados a que notes su efecto positivo desde el primer día.  

 

 

También descubres qué estrategias son útiles para manejar la ansiedad. Tanto si estás teniendo ataques de pánico, o si no paras de tener preocupaciones constantes, o hay situaciones concretas que te producen nervios. La ansiedad está muy estudiada y tiene buena solución. 

 

 

Todo ello de manera guiada y paso a paso. 

 

 

Vamos a descubrir cómo es tu bucle (cada bucle es único) y vamos a diseñar tu plan de fuga.

 

 

Pero ojo, serás tú quien tendrá que currárselo para ir haciendo los cambios que te ayudarán. Tú marcarás hasta dónde quieres llegar.

 

 

 

 

 

 

¿Qué pasará en el proceso?

 

 

 

  • Cada sesión dura 1 hora, y en cada una de ellas darás pasos adelante. Son sesiones dinámicas en las que resolvemos problemas. Nada de hablar por hablar, ni escarbar en detalles innecesarios de tu pasado. 

 

 

  • Todas las dudas sobre cómo funciona la terapia las resuelvo en la primera sesión. Me reservo unos 15 minutos para darte una explicación en detalle. Así saldrás de la consulta con una idea muy clara de lo que vamos a hacer el resto de sesiones.

 

 

  • Hay motivos que explican cómo empieza el bucle. Luego hay otros motivos que lo mantienen, obligándonos a pasar por las mismas emociones incómodas una y otra vez. Por ejemplo, no es lo mismo tener un golpe con el coche y llevarte un susto que sentir miedo a conducir toda la vida. Mi trabajo es explicarte todos esos motivos, y lo haré con papel y boli para que lo veas súper claro. Si entiendes cómo funciona tu bucle, enseguida verás cuál es su salida.

 

 

  • Cuando nos sentimos mal, la motivación se nos desinfla como una rueda pinchada. Si es tu caso, con la estrategia del Perro que sale de paseo notarás más energía para hacer las cosas y más capacidad para disfrutarlas.

 

 

  • Algunas personas se disculpan por llorar en las sesiones. Eso no es un problema. Llorar es muy natural cuando hablamos de cosas que nos duelen, y está bien llorar en un lugar seguro. Por eso siempre tengo sobre la mesa una caja de pañuelos. Tienes hasta 10 cajas de 500 pañuelos incluidas en cada sesión, así que puedes utilizar todos los que necesites.

 

 

  • A veces sentimos ansiedad ante cosas concretas: a los perros, a las cucarachas, a conducir… La técnica del Monstruo en el camino funciona muy bien para quitar esos miedos. Pero, ¿y si lo que te da ansiedad no es una situación tan concreta? Tengo buenas noticias: esa técnica funciona igual de bien. La usaremos paso a paso para quitarte la ansiedad extra que no necesitas sentir.

 

 

  • Hacia el final de la terapia haremos algunas sesiones espaciadas para asegurarnos de que mantienes los avances que hemos logrado. Lo que consigues con la terapia se queda contigo de aquí en adelante.

 

 

 

Las sesiones pueden ser presenciales o por videollamada. 

 

 

 

Más cosas que podemos ver en ellas:

 

 

  • ¿Alguien de tu entorno te está machacando con críticas? Hay personas que con sus comentarios agresivos (incluso malintencionados) hacen más daño que con una piedra. No hace falta que estés siempre vulnerable a esos ataques. Vas a aprender a dejar desarmada a la persona que te las lanza.

 

 

  • Mobbing laboral, burnout, sobrecarga de estrés, relaciones conflictivas… Son situaciones que nos ponen entre la espada y la pared, y tenemos que tomar decisiones. Al final la vida es eso, una sucesión de decisiones. Te cuento: el método de las balanzas te ayuda a tomar las decisiones sin ahogarte entre dudas. Sirve para saber cuáles son las mejores alternativas. Verás qué alivio es tener un sistema para decidir sobre cosas que te tensan.

 

 

  • En pocos segundos pasas de estar bien a notar palpitaciones, presión en el pecho, sudor frío, mareo… Los ataques de pánico suelen asustar mucho. ¿Puedes desactivarlos? Sí. Aprenderás por qué los tienes y cómo los vas a resolver.

 

 

  • Para acabar con los pensamientos negativos que te hacen sentir un hueco negro en el ánimo, conocerás una técnica de 4 pasos que se llama Terapia Cognitiva. Lo mejor es que con la práctica vas a hacerlo tan rápido que en solo unos segundos sabrás reenfocar tus pensamientos para que sean más útiles.

 

 

  • ¿Piensas que preferirías morir? A veces, tener este tipo de pensamiento asusta. Pero no siempre significan que queremos suicidarnos. Vamos a darle un sentido a esos pensamientos y a encontrar la manera para que dejen de molestarte.

 

 

  • Si te has aislado de la gente, toca romper el cascarón y volver a salir al mundo. Aprenderás a recuperar vida social de una forma positiva, y cómo manejar las decepciones con otras personas con técnicas de comunicación pensadas para resolver conflictos.

 

 

  • Trabajarás conmigo observando los matices de todo lo que te está pasando y que los libros de autoayuda no pueden explicar. Ningún libro puede guiarte en tu situación concreta.

 

 

  • Entenderás qué te mantiene en el bucle de emociones incómodas e incluso antes de que yo te lo explique, te darás cuenta de cómo salir de él. 

 

 

  • Sabrás por qué las soluciones que has intentado hasta ahora para sentirte mejor no te han funcionado y empezaremos a usar estrategias para que descubras cuáles son las que te van a servir.

 

 

  • Una pelea, un problema que no esperabas… Verás por qué la reacción más natural ante las situaciones desagradables se acaba convirtiendo en un problema en sí mismo (y que mantiene a algunas personas tomando ansiolíticos y otros psicofármacos durante décadas). 

 

 

  • Descubrirás el método anti-intuitivo para manejar los pensamientos en bucle (te lo contaré con una historia sobre vacas en un prado). Si usas este método acortarás mucho el tiempo que pasas dándole vueltas a todo.

 

 

  • Aprenderás a manejar tus pensamientos más molestos con la estrategia del conductor de autobús. Te servirá para que esos pensamientos te dejen en paz sin necesidad de pelearte con ellos.

 

 

  • De cada sesión saldrás con tareas prácticas para poner en marcha hasta la siguiente vez que nos veamos: la del conductor de autobús, la del balón sumergido, la del monstruo en el camino… Así avanzarás más rápido en el proceso de cambio. Usarlas ya te hará sentir mucho mejor que seguir dándole vueltas a las cosas por millonésima vez.

 

 

  • Es muy probable que me acabe sabiendo los nombres de tu familia, tus amistades y hasta el de tu perro. Lo que es importante para ti, es importante para mí.

 

 

  •  En algunas situaciones viene bien sentir cierta ansiedad: ante un examen, al hacer la defensa ante el tribunal de las oposiciones, o en trabajos que implican cierto grado de peligro. ¿Qué funciona para este tipo de situaciones? El enfoque de la “vacuna para el estrés” ayuda a que mantengas la ansiedad dentro de unos límites útiles, sin que te desborde. 

 

 

  • Sobre la mesa del despacho hay una fotografía de una flor de pétalos finos y anaranjados, junto a una playa de la isla de Creta. Es una flor silvestre que solo vive unos meses, así que la fotografía me recuerda que siempre estamos en un cambio continuo. Todo pasa, para bien o para mal. Durante un verano esa flor existió. A veces, ver que nada es para siempre nos ayuda a encontrar lo que le da valor a la vida. De esto también hablaremos mucho: de que nada es para siempre y de encontrar aquello que es valioso en tu vida.

 

 

  • ¿Tienes pensamientos intrusivos que te sorprenden y te dan ansiedad? Perfecto. Eso significa que eres un ser humano y no un robot. Te explico cómo encararlos para que dejen de impactarte.

 

 

  • Estás con un grupo de gente y no sabes cómo participar en la conversación. No se te ocurre nada que decir. Notas incomodidad, nervios y preferirías irte a casa cuanto antes. Quieres lanzarte a la piscina pero no sabes cómo. En sesión verás por qué te está pasando eso y qué te va a funcionar para que vuelvas a participar en las conversaciones en grupo sintiéndote hábil.

 

 

  • Entenderás por qué usar técnicas de relajación es casi siempre inútil para quitar la ansiedad, y el efecto rebote que pueden tener si no las aplicas correctamente.

 

 

  • Aprenderás a influir directamente sobre tu estado de ánimo para potenciarlo, usando técnicas sencillas y fáciles de implementar. Ayudan a aumentar la motivación, recuperar la energía y volver a disfrutar de las actividades que antes te gustaba hacer. 

 

 

  • Si te vuelves a sentir mal en algún momento en el futuro, sabrás qué hacer para resolverlo. Lo que aprendes en sesión son habilidades que te sirven para siempre.

 

 

  • Puedes hablar de cualquier tema que te preocupa. En una terapia es importante que seas libre de expresar todo lo que te ronda por la cabeza. Yo te escucharé con atención para descubrir las soluciones a esas preocupaciones.

 

 

  • ¿Y si notas que vuelves al bucle en un futuro? Al haberlo trabajado con la terapia, enseguida te darás cuenta y sabrás salir de él. Lo más probable es que no necesites otra terapia. Lo que aprendes conmigo te sirve para resolver situaciones que pueden venir más adelante en la vida.

Si quieres pedir cita, envía un mensaje a mi teléfono:

 

(+34) 652079146

 

Te responderé lo antes posible.

Preguntas frecuentes

 

 

¿Cuánto cuesta cada sesión?

 

Cada sesión cuesta 60€.

 

 

¿Qué métodos de pago aceptas?

 

Efectivo, tarjeta, Bizum, Paypal, transferencia bancaria.

 

 

Si no vivo en Valencia, ¿me puedes atender también?

 

Sí, podemos hacer las sesiones por videollamada. En mi experiencia, funcionan igual de bien que las sesiones presenciales.

 

 

¿Trabajas con niños?

 

No, solo con personas mayores de 16 años.

 

 

¿Cuánto dura la psicoterapia?

 

Esta es una buena pregunta, y es difícil dar una respuesta general. Normalmente la psicoterapia no suele ser un proceso largo. De manera muy genérica la estimación es de unos pocos meses, pero ten en cuenta que la frecuencia de las sesiones va variando y hacia el final del proceso las sesiones están bastante espaciadas entre sí.

 

Yo intento ser lo más eficiente posible para que hagamos las sesiones mínimas necesarias para que llegues a tus objetivos. Pero esto depende mucho más de la cantidad de motivación que le pongas y de lo compleja que sea la situación que te está afectando.

 

Algunas personas necesitan muy pocas sesiones, mientras que otras tienen que resolver circunstancias que requieren varios meses.

 

A nivel práctico, cada sesión tiene una duración entre 50 – 60 minutos y al principio de la psicoterapia la periodicidad es semanal.

 

 

¿Hay personas que se benefician más que otras de hacer psicoterapia?

 

Como la psicoterapia es un proceso activo, siempre le sacan más partido las personas que tienen una motivación más alta. Con sacarle más partido me refiero a que perciben resultados antes y necesitan menos sesiones.

 

Es lo mismo que ocurre con las personas que piden sesiones de entrenamiento personal en el gimnasio: las más motivadas para seguir las indicaciones de su entrenador son las que ven resultados antes.

 

La psicoterapia no es un proceso óptimo para personas que se sienten obligadas a hacerla, aunque la motivación puede aumentar una vez la han empezado.

 

Mi recomendación es que si no tienes del todo claro que te pueda servir, te des tiempo para pensarlo. Valora otras opciones, lee más al respecto, medita la decisión.

 

Si al final decides dar el paso conmigo, escríbeme un mensaje al número de más abajo.

 

 

¿La psicoterapia es un proceso duro? 

 

La psicoterapia no es dura. Sí que hay que tener un poco de valor para mirar lo que hasta ahora no has mirado, pero una vez que lo haces te sientes mucho mejor. Tú siempre tienes el control, mi función es acompañarte y entrenarte en las habilidades que necesites para resolver lo que te produce malestar.

 

Antes de usar una técnica siempre te explicaré cuál es su sentido y por qué te resultará útil.

 

De hecho, todo el proceso tiene que ser totalmente lógico y comprensible para ti. Por eso, una de las cosas que siempre hago al principio es explicar detalladamente cómo funciona el problema.

 

Entre otras cosas, te explicaré por qué lo has empezado a tener y por qué se ha mantenido a lo largo del tiempo.

 

Con esta explicación, sabrás qué vamos a hacer para ponerle solución incluso antes de que yo te lo diga.

 

 

¿Es una buena inversión hacer psicoterapia?

 

Si tienes el tiempo y la motivación para hacerla, puedes sacarle mucho partido. Investigar qué es lo que nos afecta, cómo reaccionamos a las situaciones que vivimos, qué pensamientos tenemos al respecto… sirve para aprender a manejar las situaciones de una manera nueva. Sabrás rebajar tus niveles de ansiedad, te quitarás miedos de encima, entenderás cómo puedes mejorar tu estado de ánimo de manera práctica y recuperarás el disfrute que las preocupaciones te habían quitado. Además, lo que aprendes durante el proceso lo puedes seguir aplicando por tu cuenta durante toda la vida.

 

En cualquier caso, esto lo tienes que decidir tú. Nadie mejor que tú para saber si la psicoterapia va a darte las herramientas que necesitas.

Si quieres pedir cita, envía un mensaje a mi teléfono:

 

(+34) 652079146

 

Te responderé lo antes posible.